Y mucho me he reído de los buenos; de aquellos que por su incompetencia, falta de valor, exceso de empatía, débiles y debiluchos, se consideran buenos, aquellos cuyas zarpas están tullidas y no podrían ni herir a una mosca, se les hincha el pecho y se proclaman "buenos", los "buenos", los "Bondadosos".
Pero a mí estos seres me producen risa, carcajadas y naúseas, pues no es bueno el que no puede herir, si no el que pudiendo herir no lo hace.
Así mismo me he reído de los malos; de aquellos que por su incontinencia, falta de escrúpulos, exceso de impulsos, fuertes y fortachones, se consideran malos, aquellos cuyas zarpas están afiladas y desgarran sentimientos, se les hincha el pecho y se proclaman "malos", los "malos", los "malvados".
Pero a mí estos seres me producen risa, carcajadas y naúseas, pues no es malo el que puede herir, si no el que pudiendo no herir lo hace.
Ratas buenas y malas, malas y buenas, sin control, sin destino, sin meta, arremolinadas, carne contra carne, pelo contra pelo, sin rumbo, enseñando los dientes por un trozo de "queso", ratas al fin y al cabo ni buenas, ni malas, pobres ratas sin control, buscando donde caerse muertas.



